¿De qué planeta vienen las MADRES que siendo de razas, países y religiones diferentes todas repiten lo mismo? Está claro, son TERMINATORS venidos del futuro a educarnos, querernos y de vez en cuando darnos una colleja. O DOS. Repasamos ahora esas míticas frases de madre que a todos nos han dicho alguna vez .

 

¡VAS MATAME A DISGUSTOS!

Las madres son la hostia. Te dice que bañes al gatu pero se enfada cuando lo metes en la lavadora. ¿En qué quedamos? Y entonces aparece diciendo eso de “¡VAS MATAME A DISGUSTOS!”. Pero ojo, tiene trampa. Porque si realmente fuera a morir no saldría esprintando detrás de ti a lo Usain Bolt. Que corre tanto que la ves negra y con pantalón de Nike. Y repite sin parar lo de: “¡VAS MATAME A DISGUSTOS!” Además chilla, lanza una zapatilla, hace la colada y le enseña a tu hermano pequeño la tabla del siete. ¿Y diz que la vas matar?? ¿¿Pero cómo va a morir con esa energía que tien?? Muerto ta el gatu, coño. ¡Que acaba de explotar con el prelavado y ye más difícil de montar que un scalextric! Pero ella no. “¡VAS MATAME A DISGUSTOS!”, dice. Aunque está claro que antes piensa matarte a ti. Y en cero coma estás protagonizando la escena del baño de El Resplandor. Tu madre golpea la puerta y a ti te parece que es un hacha. Y dice tu nombre a gritos, aunque tú solo oyes: “abogaaaadooo…”. Y lloras. Fuerte.

 

¡YA VERÁS CUANDO VENGA TU PADRE!

En esta ocasión no metes al gatu en la lavadora. No. Lo metes en el microondas. Para que seque, coño. Pero no sabes porqué pero a tu madre tampoco le parece bien y te solmena tal somanta palos que te deja los mofletes bailando LA GOZADERA. Y ahí es cuando te decía lo de: “¡YA VERÁS CUANDO VENGA TU PADRE!”. ¿Cómo? ¿Ya veré cuando venga mi padre? ¿Qué me va a atar a un potro de tortura? ¿Colgarme por los huevos del tendal? ¿Ponerme la discografía de Camela mientras me clave palillos en el glande? Porque tu madre te acababa de dar un “viaje” con la zapatilla que tenías el culo como JORGE JAVIER VÁZQUEZ: en carne viva. ¿Qué te iba hacer tu padre que no te hubiera hecho ella ya? Aunque realmente no te hacía nada. O te hacía menos de lo creías. Y ese era su poder. Que lloraras y chillaras sin que te tocara. Que no te tocaba. Pero tu madre es BATMAN, con habilidades excepcionales: Igual te hace el arroz con leche más bueno del mundo que te infringe terror con la mirada. Un poder que luego heredará tu suegra. RECUÉRDALO.

 

¿HÁGOTE UN HUEVU?

La frase por si sola podría tener hasta sentido. Pero no cuando ya comiste pote, fabada, casadielles, cachopo con patates, un kilo de oricios… y de postre callos. Pero tu madre insiste: “¿Quedaste con fame? ¿HÁGOTE UN HUEVU?” Y tu barriga de Falete y los ojos de Walking Dead no la hacen desistir. “Mama… ¡vomito!”. Da igual. Ella te mirará, aguantará en silencio unos segundos y cuando te estés bañando en sal de frutas dirá de nuevo: “¿HÁGOTE UN HUEVU?”. Porque tu madre es RAMBO: tiene una misión y va a cumplirla. Y su misión es hacerte un huevu. Lo sabes porque te lo ha dicho cien veces aunque a la vigésima cuarta perdiste el conocimiento. “¿HÁGOTE UN HUEVU?”. Pero coño… ¿por qué esa obsesión? ¿Tendrá un curso C.C.C de avicultora? ¿Le habrán tocado 2 gallinas en la rifa del LIDL? Da igual. Ríndete. Tarde o temprano te hará un huevu. Quieras o no. A traición. Cuando estés cagando. Lo hará. Un huevu. O dos. Como los que se te hinchaban a ti al escucharla. TE QUIERO, MAMA.