La semana está siendo de lo más controvertida en lo que a la música se refiere. Y más concretamente, los himnos musicales. El lunes, era la cantante gallega Marta Sánchez la que copaba todos los comentarios con su letra sobre el himno de España. Y ayer, en el teatro Jovellanos de Gijón, fue el cantante andaluz Pitingo quién incendiaba de nuevo la polémica con una surrealista versión “aflamencada” del himno de Asturias.

El popular interprete, nacido en Huelva, llegaba a Gijón para dar uno de los conciertos de su gira “Soul, bulería y más”. Y aunque venía con ganas de dar un gran espectáculo, nada más salir a las tablas ya empezaba con mal pie la velada:

“Buena noshe Ahturia!!! Qué bonita tierra tiene uhtede… ¡¡Y que buena que ehtá esha sidriña!!”

Espetaba el artista desde el escenario, nada más salir, provocando ya los primeros murmullos y algunos pitos entre el público.

La primera parte del concierto se desarrollaba sin mayor incidencia, hasta que en el descanso entre dos temas, Pitingo volvía a dirigirse al público asturiano:

“Ya saben uhtede que el ehpetaculo lleva por nombre “Soul, bulería y má”. Y ese má… eh una sorpresha que hemo preparao con musho cariño”.

En ese momento, el cantante se dirigía con un gesto a uno de su palmeros, que sacaba algo azul tras el cajón de percusión. Una bandera Asturiana, que Pitingo recogía emocionado entre sus manos, para volver a sentarse en la silla junto al micrófono.

22:45 de la noche. Se producía un dramático silencio en el teatro gijonés. La tensión, podía cortarse con un cuchillo. Pitingo, levantaba la mirada, juntaba las cejas, y entonces… se producía la desgracia:

A penas fueron un par de frases las que lograba completar, con un sentido “cante jondo”, del himno de Asturias. Varios espectadores invadían el escenario y Pitingo desaparecía en un bosque de puños y patadas, sillas, casadielles y hasta pinchos de tortilla voladores. Afortunadamente, la policía y el 112 acudieron rápido al lugar de los hechos evitando daños mayores.

Pitingo se encuentra ingresado en estos momentos en el Hospital de Cabueñes. Pero únicamente sufre algunas magulladuras, un ojo morado, y un cassette de Victor Manuel que, inexplicablemente, acabó ayer en el interior de su estómago.

0 / 5 (0 votos)

Artículos Relacionados