Aristébano, último domingo de julio, Sandra y Claudio tienen por delante el que debería haber sido el día más feliz de sus vidas. Los novios van a oficializar su matrimonio con una de las más antiguas y emotivas tradiciones asturianas: la boba vaqueira.

Pero lo que tendría que haber sido una fiesta, terminó de la peor de las maneras: con la novia llorando, el novio ensangrentado y varios de los invitados hospitalizados.

Cuando la feliz pareja estaba a punto de darse el “sí quiero” un inesperado invitado hizo acto de presencia en la boda, marcando el principio del fin de la fiesta. Se trataba de Jose Luis García Sánchez, inspector de la SGAE de 52 años, que según sus propias palabras “solo estaba haciendo su trabajo”.

El inspector, saltándose todo el protocolo, se acercaba al altar para darle un papel a los novios. Era una lista de canciones por las que, supuestamente, la pareja tendría que abonar una cantidad de 1.368 € + IVA.

“Vamos a ver si despachamos esto rápido que no quiero cortaros el ritmo de la boda. Aquí está todo explicado , ¿ok?: 1.300€ corresponden a los derechos de autor de las vaqueiradas que se cantaron antes, y los 68€ por una canción de Melendi que canturreaba uno de los que lleva las vacas con la cama. Esa última debería llevar recargo, pero os lo perdono”.

Esas fueron las últimas palabras que salieron de la boca del inspector. Instantes después, lo que salían eran tres incisivos y un premolar, fruto de la hostia a mano abierta que el novio le propinaba. En cuestión de segundos, un buen número de invitados saltaban sobre el desvalido inspector, que se defendía como buenamente podía golpendo con su maletín.

“¡¡¡¿¿Quies cobrar??!!! Espera, espera… ¡que vas cobrar!… ¡¡¡la discografía entera de Victor Manuel!!!!”

Se podía escuchar entre los gritos, golpes y patadas que se sucedían. Afortunadamente para todos, cura, fuerzas de seguridad y autoridades consiguieron sacar al ya inconsciente trabajador de la SGAE, que horas después, desde el centro de salud de Tineo, declaraba:

“Ezto no va a quedar azi, ¡de ninguna manera!…. loz novioz tendrán que pagar por laz cancionez allí ezcuchadaz… y ademaz, la hoztia que me dieron eztá regiztrada dezde 1988 por Bud Zpencer, y zu familia pozee loz derechoz de propiedaz intelectual para cobrar por darla”.