El desagradable suceso ocurría en la noche de ayer, 23 de febrero, en la Foz de Morcín. Cuando Josep Bosch Capdevila, vegano y natural de Gerona, se había desplazado hasta la localidad asturiana para probar su plato más típico: el pote de nabos.

Josep, entraba sobre las 22:15 h en Casa Jacinta, y nada más sentarse en su mesa, algo llamaba poderosamente la atención: solo había mujeres en el establecimiento. Las numerosas clientas parecían un poco nerviosas. Gritaban, reían y cantaban ocasionalmente mientras pedían música al encargado del local.

Poco después, tras unos minutos esperando en su mesa, Josep, hambriento pero muy educado, se dirigía a una de las mujeres que no le quitaba el ojo de encima.

– Disculpe señorita, ¿es aquí donde hacen lo de los nabos?

– Dímelo tú guapo… venga venga… ¡quítatelo todo coño!

– ¡¿Pero qué dice?! ¿Oiga por favor, que no la conozco de nada.

– ¡Hay que jodese Purina! Mira el boy de esti añu… ¡míralu cómo se mete en el papel

– ¡Cómo que boy! ¡Que yo no soy boy! ¡¡soy vegano!!

-¿¡Vegano!? ¿¡¡Pues sácala con la mano!!?

Instantes después, según testificaba el propio vegano en el cuartel de la guardia civil, no menos de una docena de mujeres comenzaban a zarandearle mientras trataban de arrebatarle la ropa. Afortunadamente, no hubo que lamentar lesiones graves, y a estas horas, Josep ya se encuentra a salvo, y felizmente prometido con la mujer con la que comenzaba la disputa.

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