Xurde era un paisano de Sotrondio, religioso y creyente. Aunque no practicante. De hecho solo pisaba la iglesia para comulgar, que le dieran la hostia y así hacer media con las que había repartido él por Blimea. Y justo en una de esas ocasiones en las que visitaba la casa del Señor, escuchó al cura leer un pasaje de la Biblia que le dejó el culo torcido. Xurde salió entonces corriendo de la parroquia, y llorando y bramando en arameo, hizo lo que cualquier persona cabal haría… Le escribió una carta a Dios. Es ésta:

“ESTIMADO DIOS:

Te escribo estas líneas para hacerte llegar mi malestar por un detalle de nada, pero que a mí me ha ofendido sobremanera. Y fíjate que lo de las guerras mundiales, Hiroshima, Nagasaki o el nacimiento de Justin Beiber son putadas importantes para el hombre y en los tú podrías haber metido mano, pero me da igual. Bueno, a lo mejor lo de Justin no. ¡Con lo fácil que era hacer que un rottweiler le mordiera los testículos al padre horas antes de la fecundación! No, perdona, dios. No recordaba los mandamientos. No se puede desear el mal ajeno. Ni aunque sea a Bárcenas.

Bueno, como te iba diciendo… has hecho cosas que a mí me parecen bien incluso sin entenderlas. Y también milagros que no comprendo pero respeto: como por ejemplo, resucitar al 3º día. Venga, vale. De hecho ye lo que hago yo cada vez que voy de espicha. Lo único que creo que pecaste de humilde. Porque ya que te crucifican, mueres y resucitas… ¡por lo menos hazlo delante de un jurado de un talent-show! No sé, el Tú sí que vales o Got Talent. Coño, ¡con ese truco llegas a la final fijo!

Otro milagro de los que hiciste y que me desconcierta pero respeto: el de los panes y los peces: Sí. Es bueno. Pero arriesga un poco más… ¡Intenta hacerlo con un cachopo! ¡Ahí no hay narices, eh! ¡Porque sabes que multipliques un cachopo y uno de los extremos acaba rozando Saturno y el otru Benidorm! ¡Mecagon mi madre, eso sábelo hasta dios! no, perdón, dios… mecagon mi madre no… se me olvidaben los diez mandamientos: santificarás a tu padre y a tu madre. Perdón.

Resumiendo: como te dije al principio, todas tus acciones y todos tus milagros me parecen bien incluso sin entenderlos. Pero dios, por dios… ¿¿¿Lo de convertir el agua en vino??? ¿¿¿EN VINO??? ¿Puedes convertirlo en sidra y lo conviertes en vino?? ¿Qué te lo pidieron los de León, eh? ¡Home ho! Fae lo de Hiroshima, Nagasaki, que nazca Justin Beiber… ¡incluso te acepto lo del peaje del Huerna! ¡Pero convierte el agua en sidra, por dios! ¡Dios! ¡No en vinón!

Siempre tuyo, Xurde.”

Evidentemente la carta llegó a las manos de Dios, que por algo es omnisciente. Y como rebosa bondad, misericordia y ese día había acabado pronto de curar leprosos, contestó a la carta de Xurde con otra carta. Es esta:

“ESTIMADO XURDE:

Soy DIOS. Lo puedo todo. Convertir el agua en vino y en lo que quiera. Pero cuando en el paraíso Adán (que era de Lugones) cogió la manzana yo lo tuve claro… ¡LA SIDRA FACEISLA VOSOTROS LOS ASTURIANOS, GALLU!

Te quiere, Dios.

PD: Sobre lo de Justin Beiber. Claro que al padre le mordió los testículos un rottweiler horas antes de la fecundación… ¿¿Por qué crees que salió así el guaje??”