Miles de cajes de sidra cayeron este fin de semana en la noche asturiana. Pero era por un buen motivo. Era un sacrificio para que el dios sol nos faiga casu un poco y se venga por Asturies a dar una vueltina esta semana. Ye verdad que el peaje ta muy caru, pero por entrar al paraíso merez la pena.

Porque los asturianos no queremos estar otra semana como la pasada, con niebla, lluvia y frio. Más que nada, por un pequeño detallito: Ye verano, coño. Y apetece ir a la playuki, agitar la baticao, sentir esa sensación de un MIKOLÁPIZ deshaciéndose en tu mano. Que te pringue los dedos y tener que comelu a llambiotaes como una vaca. Y si pasa una moza o mozu por lau mete-y un lenguetazu también a ella. ¡Qué cojones, que ye verano! ¡Ta todo permitido!

Queremos dejar el paragües en paro. Hacerle un corte de mangas y decirle aquello de: “son 4 gotes”. Queremos poner las chanclas horteras de flores y que un gallegu te lance las redes a los pies confundiéndolos con mejillones. Queremos volver a los asturianos señalando el sol como E.T y decir “¿qué ye eso que brilla?”

Queremos ver a los foriatos no echase protección solar porque “esti sol no quema” y luego velos despellejaos como una cebolla. Queremos pronosticar el apocalipsis. Temer que sequen los ríos, que Asturies mute de verde fairy a amarillo cazurro.

Aunque solo sean 15 días, los justos para que la vecina del 5º empiece a tocar los güevos con lo de “ay, fia que calor… esto no hay quien lo aguante”. Lo que no hay quien lo aguante ye la tontería que tien usted, señora. CALLE.

Queremos, en definitva, VERANO. SOL. Pa una cosa que ye gratis…