Las Fiestas de Fin de Año en La Florida (Oviedo), cuya programación comenzaba la tarde de ayer, continúan en el centro de la polémica. Si primero fue Otea (la Asociación de Hostelería y Turismo de Asturias) la que las acusaba de competencia desleal, ahora es la autoridad policial la que se ha visto obligada a intervenir.

Ayer, durante la actuación de “Tato el Payaso”, un amplio dispositivo de la policía secreta y nacional se desplegaba, ante el desconcierto de niños y mayores, para esposar y detener al popular animador infantil. La llamada “Operación Minion”, culminaba con éxito tras meses de investigación y vigilancia.

El comisario jefe al mando, Pedro García Taboada, quiso destacar la estrecha colaboración con la Patrulla Canina (infiltrada desde hace meses en “La trama de Tato”), las grabaciones obtenidas en los micros de la rana Gustavo y, muy especialmente, al agente Julio SanPedro: un policía secreto, que fallecía durante la operación, tras intentar encender un cigarro dentro del traje de Teletubbie en el que se ocultaba.

En estos momentos, las autoridades están registrando el centro de operaciones del “presunto delincuante”, TATOLANDIA. Y por ahora, allí se han incautado medio millón de chuches sin marcar, una docena de pelucas y dos bombonas de gas de la risa.

Entre los muchos delitos que se le atribuyen a “Tato el Payaso”, cuyo nombre real aún no conocemos, destacan los fiscales y contra la SS y la Hacienda Pública. Según pudo averiguar este medio, los empleados/personajes del payaso, no estaban dados de alta en la Seguridad Social y cobraban en negro, pero no en euros… sino en abrazos y sonrisas.

Además, algunos de ellos sufrían un trato aún más vejatorio. Como el que padecía Dora la Exploradora, que se veía obligada a trabajar de “mula” pasando por el Peaje del Huerna grades cantidades de aspitos sin cortar en el interior de su mochila.