La noticia está corriendo como la pólvora por la ciudad de Gijón: El presidente de los EEUU piensa levantar un muro que rodee el estadio sportinguista. ¿Y cuál es la razón? Pues según sus palabras: “Los muros son necesarios, si no de que iben a vivir los albañiles”. Donald Trump aludió así al sector de la construcción para justificar esta sorprendente valla, pero enseguida se conoció la verdadera causa: ¡DETENER AL MEJICANO CARLOS SLIM!

Cuándo y por qué surgió el muro. Fue en diciembre de 2016 cuando el actual presidente del Sporting, Javier Fernández, contactó con Trump y lo convenció de que levantara el muro que va a rodear ahora El Molinón. Al principio la comunicación entre ambos fue complicada: Javier Fernández no habla inglés y Trump es mongol. Pero el lenguaje de signos y tres cajes de sidra obraron el milagro. Y es que corría el rumor de que Carlos Slim, dueño del Real Oviedo, iba a intentar fichar a varios de los mejores jugadores del Sporting. Así ejecutaría el golpe perfecto, la jugada maestra: Por un lado debilitar al equipo gijonés y hacerle descender casi de manera definitiva. Por otro lado, reforzar al club azul y certificar su ascenso a la 1º división.

Consecuencias del muro. Expertos analistas futbolísticos de la talla de Jorge Valdano, Tomás Roncero o el pato Donald aseguran que el levantamiento del muro no solo podría detener a Carlos Slim sino que además, paradójicamente, sería clave en la salvación del Sporting. Y es que contendría al empresario mejicano… pero también a los jugadores del Sporting. Y según la reglamentación de la AFE, el artículo 69 dispone que: “si no se puede disputar un partido por causas de fuerza mayor y ajenas a ambos equipos, se suspenderá el encuentro y se procederá al reparto de puntos”. Así, los cálculos ya están hechos: con toda la 2º vuelta por disputar, el club rojiblanco sumaría unos 19 puntos. Si pensamos que en la 1º se han sumado alrededor de los 13 casi mejor que os “guajes” no pasen al estadio y se queden por lo bares de fuera tomando cachis.

¿Qué sucederá finalmente? Estaremos muy atentos a los próximos días. Porque Carlos Slim, acostumbrado a que nadie le detenga, ya ha pasado al contraataque y amenaza: piensa comprarse una pértiga.

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