Aumenta la polémica en la capital del Principado por la sustitución de las farolas en su calles. La decisión del consistorio ovetense, que ya era un tema “caliente” y de intenso debate entre los ciudadanos, da ahora una nueva vuelta de tuerca.

Esta mañana el alcalde de la ciudad, Wenceslao López, comparecía ante los medios con un dossier de fotografías de las farolas averiadas para reforzar la necesidad de cambiarlas. Pero además, al final de su presentación, hacía un anuncio que era recibido con gran estupefacción por los presentes.

El tripartito, someterá a votación la fundición de las farolas retiradas para convertirlas en una estatua de un “célebre” ciudadano ovetense: Manolín “el gitano”.

“Las farolas son peligrosas. No se trata de ningún revanchismo político, ni de borrar de Oviedo las huellas del “gabinismo”, sino todo lo contrario. ¿¡De qué sirve una farola si ya no te puedes abrazar a ella sin miedo a que se te caigan encima!?”

Matizaba el alcalde ante las insistentes preguntas de los periodistas. Ante la cuestión de “¿Por qué Manolín “el gitano” y no otro ilustre ovetense?”, Wenceslao López respondía tirando de ironía.

“Podríamos hacerle una estatua al propio Gabino de Lorenzo pero pensamos sinceramente que no se la merece, nos parecía de mal gusto. Y, ¿sabéis una cosa?… si lo pensáis bien, Manolín y él tienen mucho en común: ¡ambos dejaron la capital asturiana llena de pufos!”.

Esto producía alguna carcajada, seguida de un tenso silencio en la sala. No en vano, recientes informes, cifran en 70 millones de euros la “herencia recibida” de la alcaldía del Partido Popular.

Además, según pudo averiguar este medio, en la misma sesión del consistorio de la capital, se votará el posible renombramiento del “Campo de San Francisco” por “Campo de Santa Francisca”.