Profecías sobre el fin del mundo hay muchas. Pero esta vez parecía que iba en serio. Según los presagios de Nostradamus, el Necronomicon y La Nueva España se produciría una inversión de los polos magnéticos de la Tierra. Y eso iba a liar una de la de dios. Más chungo que la Feria de Muestras el día de LA CAJA.

La llegada del fin del mundo se esperaba en diversas partes de La Tierra como Francia, Sudamérica o Murcia. Y ASTURIAS NO IBA SER MENOS. Porque aquí las cosas llegan. Más tarde, pero llegan. Y además pagando, como comprobó asombrado el fin de mundo. “Es una vergüenza, ¿¿12.95 euros de peaje?? Home, no me jodas…” Así que el fin del mundo llegó, se negó a pagar y se fue.

Pero si hubo algo que indignó aún más al fin del mundo fue enterarse la que se estaba preparando en un Chigre de Laviana llamado “Moñes y folixa”. Allí estaban organizando una espicha para recibir el fin del mundo como se merece. Con sidra, tortilles y bugre. “Y de postre fabada”, decía su dueño, el chigreru Rubén del Valle.

Según Rubén: “Si facemos espiches pa celebrar cualquier pijada, ¿no lo vamos a hacer pa celebrar la llegada del fin del mundo?”. Uno de los clientes míticos del bar, Braulio Coloquetti, era de la misma opinión. “Aquí celebrámoslo todo. Un día pegose el mi güelu con un oso y celebrámoslo. Y al día siguiente, celebramos el funeral del oso”.

El fin del mundo no daba crédito. Éstaba acostumbrado a que a su llegada la gente llore, suplique o se coloque en posición fetal. Y en Laviana simplemente se “coloquen”. Rubén insiste en esa idea. “Ye que llevo vividos ya 15 fines del mundo, ye cansao”. Así que en este bar prefieren celebrar antes que lamentarse. PURO ESPÍRITU ASTUR.

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