Desagradable incidente en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria). Un asturiano, Genaro Ramón Antuña, paseaba por este maravilloso paraje cuando se detuvo ante el recinto de los hipopótamos y empezó a tirarles garrapiñadas. Entonces el grupo de mamíferos se acercó atraído por la comida y Genaro los sorprendió con una ventosidad que provocó la caída de tres de ellos.

“Todo ocurrió muy rápido. En principio pensamos que había sido una bomba, hasta que nos dimos cuenta de que era producto de un ser humano… por llamarlo de alguna manera”, relataba uno de los cuidadores. Parece ser que los 3 hipopótamos africanos se vieron sorprendidos a causa de la toxicidad de los gases que soltó de repente Genaro. Varias unidades del servicio de emergencias se desplazaron entonces hasta el lugar de los hechos y trasladaron a los animales que no conseguían ser reanimados. Afortunadamente, dos de ellos fueron dados de alta poco después, pero el otro se encuentra todavía ingresado en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander. Evoluciona favorablemente, aunque tiene miedo.

La mujer del señor, Toni García, reconoció que Genaro llevaba sufriendo de flatulencias y problemas estomacales en las últimas semanas. “Está delicado del estómago, pero no hace caso y luego pasan cosas como ésta”, lamentó. Y es que se puede acabar en el hospital veterinario por muchas razones: un esguince de pata, intoxicación de pienso… Pero por una ventosidad de hombre es bastante inimaginable. A no ser, que ese hombre haya comido fabada asturiana. Tres platos. Como Genaro.

El Principado ya prepara una proposición de ley para obligar a los chigres a que no incluyan fabada en el “platu del día”. EL MUNDO ha conseguido contactar con el asturiano que dicho, entre lágrimas: “CAGUEME”.

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