Parecía una idea descabellada, pero la decisión del técnico rojiblanco de expulsar al capellán del vestuario, resultó ser el preludio de los primeros tres puntos a domicilio para el Sporting. Y Rubi, muy cuestionado la semana pasada, es hoy el héroe que puede salvar al equipo del descenso. Por eso ahora, el entrenador catalán, tiene crédito para tomar nuevas decisiones. La primera de ellas, alejar aún más al problema, o como él mismo lo denomina: “el cura cenizo”.

La fe mueve montañas pero no gana partidos

Ni fichajes, ni tácticas, ni nada. El histórico capellán del Sporting, o más bien su ausencia, podría ser la verdadera clave de la permanencia. Por esta razón la dirección, la plantilla y el cuerpo técnico, están más unidos que nunca en una surrealista medida.


Durante la mañana de hoy (lunes 13 de febrero), se tramitó una denuncia en la comisaría del Coto de Gijón, para establecer un perímetro de seguridad de “no menos de 10 kilómetros” entre el equipo y el padre Fernando Fueyo. Además, según pudo saber este medio, el Club rojiblanco le envió un sobre con un billete (solo de ida), para Mandabe, Madagascar.

Irónicamente, tras la trascendental victoria en Leganés, toda la afición aceptaba esta decisión sin fisuras. Incluso el propio ex-capellán rojiblanco, lejos de polemizar, se mostraba encantado con la medida:

¡Home! ¡Yo por el Sporting lo que sea fíos! Si nos salvamos del descensu, el añu que vien en vez de a Covadonga, ¡llévolos a la Meca! Y si haz falta… ¡empiezo mañana mismo el Ramadán! ¡¿Oyisti!?

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