Seguro que te llegó estos días al Whatsapp. Pues el desagradable incidente corre como la pólvora, a través de este medio y las redes sociales, desde el pasado fin de semana.

Sábado, 22:15 de la noche, María González Quirós, cenaba plácidamente con un grupo de amigos en la sidrería Casa Pachón (Mieres).

La joven, recomendada por su cuñado y por la “Guía del Cachopo 2016”, pedía el popular plato asturiano en su versión XXL. La receta estaba exquisita, la compañía era perfecta, y la sidra, espalmaba sin descanso. Pero la noche se torcía radicalmente cuando la María, al cortar un pequeño trozo de carne, escuchaba una voz tenue y agónica desde el interior de su cachopo…

“Socoooorroooo… no puedo respirar… sáquenme de aquíiiiiiii…”

Se trataba de Julián Palacios García, natural de Teruel, que llevaba varias horas atrapado entre uno de los filetes y la capa de queso de cabra.

Pero ante semejante panorama, María, en lugar de pedir el libro de reclamaciones, sacó su teléfono móvil y grabó un vídeo del hombre, reptando, gateando y tosiendo lastimosamente, mientras se abría camino entre el rebozado.

A continuación, llamaba al encargado del chigre, y amenazaba con publicar el vídeo en Facebook si no se les devolvía íntegramente el importe de toda la cena. Se vivieron entonces momentos de gran tensión, ya que el encargado se negaba a atender a la clienta, y únicamente estaba dispuesto a abonarle el precio del cachopo.

La discusión se calentaba hasta llegar casi a las manos. Incluso el señor de Teruel, verdadera víctima del incidente, se ofrecía a abonar la mitad de la factura, como agradecimiento al haber sido liberado. Pero María y sus amigos no daban el brazo a torcer. Y la joven, publicaba finalmente el vídeo que todos conocemos.

Hoy, varios días después del suceso, la “ACHA” (Asociación de Chigreros Asturianos) así como la Guía del Cachopo, han emitido un comunicado conjunto sobre el tema.

“Esto es un atropello. De ninguna de las maneras cederemos ante semejante chantaje. El incidente de Casa Pachón es algo que, dada la naturaleza del propio cachopo, podría pasarle a cualquiera. Cuando quieres un producto asturiano, grande y de calidad, simplemente son cosas que pasan. Y si no… ¡HABER PEDIDO UN SAN JACOBO!”