Sí, hace frío. Tanto que entraste a un bar y el camarero era el yeti, tanto que hoy te duchaste con caldo de pollo. Por eso y para combatirlo, que mejor que recurrir a la persona que más te quiere en el mundo: tu madre y sus mejores frases contra el FRÍO:


 ¡ABRÍGATE QUE FAE FRIO!

Tu madre, además de una santa, tiene un poder sobrehumano para resaltar lo obvio. Claro que hace frío, mama. De hecho acabo de ver a un pingüino echar la quiniela. Pero ella te lo recuerda y encima te da la solución para combatirlo: abrigarte. Pero no abrigarte como un ser humano no, abrigarte rollo “ascenso al Everest”, que entre guantes, abrigu, 2 jerseys, una bufanda encima de la primera bufanda y un gorro de lana de goofy hecho a ganchillo por ella, solo falta que le añada dos sherpas y montes una expedición al Himalaya. Recuerda: para una madre nunca ye mucha ropa. En todo caso, poco cuerpu.

 ¡DONDE VAS DIR CON ESTI TIEMPU!

Frase típica de madre que perdura desde la Prehistoria y que cuando tienes entre 0 a 12 años toma cierto sentido. Sin embargo, tu madre te la repetirá incluso con 85 años camino del Hogar del pensionista. Y es que escuchando a tu madre pareciera que la lluvia sea ácido o tú una sacarina que con el agua fueras a disolverte. A ver, mama no te preocupes… ¡si ni siquiera hay opciones de que se repita el Diluvio Universal! Porque si no los tus vecinos que son borregos ya estarían tirando pa el arca. Al final tranquilo. Las madres suelen aflojar, no sin rematar la conversación con un: “Vale. Pero no tardes, que llueve mucho” y un: ¿Pa cenar hagote un huevu?” Si, delante tienes pote, fabada, cachopo, un kilo de oricios… y de postre callos.

¡ASÍ VAS COGER LA MUERTE!

Lo dijimos al principio. Tú sales a la calle tan inflado de ropa que a poco que te despistes metete picu el muñecu Michelín. Pero a tu querida madre siempre le parecerá poco y te soltará aquello de: “Vas a coger la muerte”. No, mama. Cogeré catarro, gripe… ¿pero la muerte? ¿De verdad se puede morir de frío en pleno siglo XXI done tenemos un sistema sanitario que cura hasta papilomas? ¡Que es nieve, no la peste bubónica! Y además, ¿Que es coger la muerte? ¿Salir a la calle y en plena nevada subir a recostines a un ente con capucha negra y guadaña en la mano? Da igual, no insistas. Una vez acabes la disertación, ella te colocará un forro polar. Y dos huskys.


¿QUE NO ESTÁ AHÍ LA BUFANDA? ¡CÓMO VAYA YO Y LA ENCUENTRE!

La frase de madre por excelencia. Tú no encuentras la bufanda a pesar de que ya miraste mil veces, incluso le estabas escribiendo un carta a Lobatón para que te ayude. Pero no aparece. Y en ese preciso instante oyes decir a tu madre: ¿Cómo que no está ahí? ¡Cómo vaya yo y la encuentre!”. A partir de ese momento todo son temblores, sudas, lloras… haces testamento. Porque tu madre entraba por la puerta y no ye que encontrara la bufanda, ye que la bufanda la encontraba a ella. Y de paso también encontraba el Playboy y papel de liar. Y ya estaba liada. De la somanta palos que te daba ya te no hacía falta bufanda, marchabes más caliente que el motor de Fernando Alonso. De hecho, si apoyabes criollos en el culo aquello era una parrillada.

¡Te quiero, mama!

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