Este sábado a la hora del vermú expiraba el segundo plazo del requerimiento que Mari Carmen Fernández dio a su hijo Kevin (conocido en el barrio como “El Manteca”) para que aclare si se ha independizado o no y en caso afirmativo hacerle rectificar. Si no, Toñi convocará al padre, la abuela y un San Bernardo que tienen para aplicarle a Kevin el 155 y un par de hostias bien dadas. Vamos, lo que marca la Constitución.

ARTÍCULO 155:

Y es que el artículo 155 capacita a Toñi para controlar las acciones de su hijo Kevin, que en un principio no quería fregar los platos ni hacer la cama y que además contestaba siempre a su madre con un “qué pasa, vieja”. La confrontación, además, subió de nivel cuando Kevin dijo que se independizaba pero que venía a dormir a casa y quería la paga de los domingos.

CÓMO APLICARLO:

Para aplicar el artículo 155, Mari Carmen deberá enviar un “requerimiento” a su hijo. En este caso la notificación por vía oral mediante un grito bien dado que se cague la perra y que diga algo así como “Kevin, te abraso” podría servir según todos los juristas consultados. En caso de no ser atendido el requerimiento, Mari Carmen “podrá adoptar las medidas necesarias”. En este caso “la colleja en la nuca que te hace retumbar los tímpanos” podría ser suficiente, no descartándose el uso de la zapatilla siempre que su lanzamiento no se golpee órganos vitales como el pene.

Según ha podido saber este medio, el amigo podemita de Kevin y que viste camisas del Che Guevara, ya ha cargado las tintas contra Mari Carmen a la que acusa de falta de diálogo además de pedirle que olvide la Transición del 78, alegando que él no la votó. Mari Carmen aceptar olvidar la Transición pero no el día que los pilló a ambos leyendo el Playboy en la habitación y amenaza con romper la colección entera, incluso el número doble de 1994 con portada de Pamela Anderson y que nosotros no tenemos debajo de la cama. Ante semejante panorama, kevin ha denunciado a su madre ante el tribunal de La Haya por crímenes contra la humanidad y pide la intervención de los cascos azules. Está claro que el conflicto lejos de acabar tiene pinta de recrudecerse.

¡¡Pero que no rompan los Playboys, por dios!!!

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