OVIEDO- La visita del Emir Mustafá Ali Khan este jueves a la ciudad de Gijón, tuvo efectos colaterales. De su recorrido hacia al ayuntamiento donde tenía previsto reunirse con la alcaldesa, se apartaron elementos que pudieran incomodar al dirigente árabe. Por ejemplo se intentaron evitar vinaterías, sidrerías y museos del Jamón o lugares donde se vendiera alcohol y productos provenientes del cerdo. También se sortearon iglesias católicas varias. Pero la polémica llegó cuando el fuerte dispositivo de seguridad de la zona incluyó una instrucción para que la estatua de Pelayo fuera tapada con unas túnicas árabes y así no ofender al emir, según informó La Sexta.

Afortunadamente, cuando su séquito empezó a desplegar las túnicas y rodear a la escultura, un grupo de personas espontáneas empezaron a increparles hasta hacerles desistir de su acción. “Hubo momentos de tensión, incluso un paisano cogió un morrillu y amenazó con lanzarlo”, nos cuenta una propietaria anónima de una tienda cercana. “La gente gritaba que esto yera la Reconquista otra vez”.

Y es que la polémica entre el Emir Mustafá Ali Khan y su animadversión al Rey Pelayo viene de lejos. El personaje histórico asturiano ya fue censurado por las autoridades musulmanas después de que surgiesen bromas en Internet recordando la Reconquista y el hecho de que un paisano con 300 amigos y 4 piedras pudieron acabar con dos millones de invasores árabes.

El emir Mustafa Ali Khan, cansado incluso de las mofas de sus propios súbditos, tiene prohibido hablar del tema y censura cualquier referencia que le recuerde a Pelayo. Por ejemplo, vetó la proyección de la película 300 por su similitud con la batalla de Covadonga y no emite la Fórmula 1 en Panistán, su país natal, por el odio visceral que le tiene a Fernando Alonso, el cual considera descendencia directo de Pelayo.

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