La comisión antiviolencia acaba de aceptar la petición de la Liga de multar al Real Madrid con 90.000€ por el delito continuado de incitación al odio. Y en esta ocasión, la sanción no llega por los cánticos racistas desde un sector radical de la grada, ni por el encendido de bengalas, sino por algo mucho más “dañino y peligroso” para los aficionados al fútbol: el vestuario de Sergio Ramos.

La decisión, llega después del aviso que ya recibía el club blanco el pasado 13 de enero, cuando el defensa internacional subía una foto a Instagram con un surrealista atuendo que provocaba todo tipo de insultos y amenazas.

“¡Home no me jodas! No podemos tolerar estos comportamientos ni dentro ni fuera del campo. Si está “podre de perres” que se compre un Ferrari o un gochu vietmanita como todo el mundo”.

Declaraba hoy para nuestro medio, Arturo Fernández Camblor, presidente de la peña madridista asturiana “Así, así, así gana el Madrid. Por su parte el presidente de la Liga de Futbol Profesional, Javier Tebas, se mostró absolutamente tajante con el tema.

“Esto es inadmisible, la posición de la liga es la de tolerancia cero con la ropa de mamarracho. Esto nos hace mucho daño a todos, empezando por el propio Sergio. Si permitimos estos comportamientos, ¿qué será lo próximo? ¿¡Jugar con rímel en los ojos!?”

Desde el Real Madrid, aún no se ha emitido un comunicado oficial sobre la durísima sanción. Pero la asociación “Odio el fútbol moderno” acaba de aprovechar la polémica para difundir el siguiente mensaje en sus redes sociales:

“Primero fueron a por los que llevaban bigote, y no dije nada porque me gusta el fútbol. Luego fueron a por los que tenían pelos en las piernas, y no dije nada porque me gusta el fútbol. Luego fueron a por los que no tenían tatuajes, y no dije nada porque me gusta el fútbol. Finalmente vinieron por mi… porque ya no quedaban paisanos pa jugar al fútbol”.

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