Decían que eran la sonrisa de un país, pero ayer alguien les debió contar un chiste malo. Porque no se reían. Tal vez era ese de “van dos en moto y cae el del medio”, con el agravante de que el del medio que caía eran ellos. Porque en la carrera que disputaban PSOE y Podemos, la formación morada finalmente descubrió que SORPASSO era una monja italiana, no el adelanto al partido socialista. Tan entristecidos estaban que Carolina Bescansa se dejó al niño en casa, más que nada para que no se traumatizara. Porque esa rueda de prensa tenía más tensión que la Batalla de los Bastardos. Por cierto, se rumorea que PABLO IGLESIAS, que ya se ha puesto corbata, va a cortarse ahora la coleta y dejar barba hípster. Incluso empezará a hablar con frenillo y salir a través de un plasma. Todo por conseguir ese asalto a los cielos que irónicamente ya no se cree ni dios.

 

LA SONRISA DEL PP:

Mientras, la sonrisa de verdad estaba en Génova, donde MARIANO RAJOY salió a saludar a sus fieles sin rastro de Rita Barberá. Unos decían que por los casos de corrupción, otros porque el balcón no está diseñado para soportar el peso equivalente a dos elefantes. Incluso hay quien dijo que se había puesto malo uno de los dragones de Juego de Tronos y la ex alcaldesa de Valencia lo sustituía. Fuese como fuese, la sonrisa de Rajoy estaba justificada, había ganado las elecciones. Incluso articuló dos frases seguidas sin trabarse. Luego votó en el balcón. Y lo hizo porque sabía que si se derrumbaba había miles de billetes de dinero negro que podrían servirle de colchón. Rajoy sonreía porque ya no tiene que cerrar su cuenta en Suiza. Esperemos al menos que su sonrisa no pase por recortarnos la nuestra. Que de eso sabe mucho Mariano “Manos Tijeras”.

 

LA SONRISA DEL PSOE:

Y otro que también sonreía era PEDRO SÁNCHEZ. Pero era la sonrisa de al que le diagnostican una enfermedad terminal y dice “¡Genial! ¡Así ya no tengo que aguantar a mi suegra!” Mal chiste. El candidato socialista cogió un equipo que iba segundo y ahora vende como victoria el no quedar tercero. Porque esta es la historia de un político que pasó de ser casi investido a ser casi “embestido”. Pedro, a ver… te vamos a contar un secreto: ¡Qué te ha ganado Rajoy, monstruo! ¡Rajoy! ¡Dos veces! Y es que Pedro Sánchez cae de un décimo piso y cuando le preguntan cómo va por el tercero, contesta: “¡De momento genial!” El líder socialista cuando jugaba al baloncesto cogía rebotes. Y ahora también. Y tal vez algún día consiga ser presidente. Pero de su comunidad.

 

LA SONRISA DE CIUDADANOS:

Y la sonrisa de un país también llegó a Ciudadanos. Pero en este caso el país que sonreía era Venezuela. Porque allí esperan que después de este descalabro, ALBERT RIVERA no repita viaje. Bastante tienen ellos con aguantar los chandals horteras de Maduro para recibir encima a un político cuyo color favorito es el naranja. Además ya se sabe que los latinoamericanos desconfían de los españoles. Tal vez porque la primera vez que cuando fuimos allí les robamos, violamos y matamos. Y no en ese orden. Y a cambio de su oro les dejamos pelis de Paco Martínez Soria (aunque ellos en venganza nos trajeron el reggaeton, pero esa es otra historia). La realidad es que Albert Rivera anoche escuchaba a los suyos corearle lo de “presidente, presidente”. Y él se reía. Porque sabía que era un chiste. Uno muy muy bueno.

 

LA SONRISA DE ESPAÑA:

Esta es la sonrisa, en definitiva, de un país llamado ESPAÑA. Un país que sale a celebrar en masa como once tíos meten sin usar las manos una objeto esférico entre tres palos, pero que cuando hay recortes o echan al vecino del trabajo se quedan en casa viendo Sálvame Deluxe. Hay quién dice que tenemos los políticos que nos merecemos. Bueno, tampoco nos pasemos. Pero casi casi. ¿O no?

Por cierto, un consejo para terminar si hay terceras elecciones: Viendo lo que les importa a nuestros gobernantes el voto de los ciudadanos, pedimos que cambien las urnas por papeleras. Directamente. Y los mítines que los den en tazas de wáter. Porque eso es lo que les interesamos: UNA MIERDA.

Es la sonrisa de un país. De un país de chiste.

  • Luis

    Bueno… pero Mariano Rajoy botó en el balcón, aunque antes votó en su colegio electoral.