1. EL PASTEL DE CABRACHO.

Sobre su tosta de pan correspondiente, ya sea con salsa rosa o mayonesa, es el entrante perfecto en cualquier comida asturiana que se precie. Sí, sí… ENTRANTE. Ni se te ocurra pedirlo de postre si no quieres parecer de Zamora. Su efecto secundario, según se mire, es el más peligroso… ¡abrir el apetito para seguir con la fartura!

  1. LA FABADA.

Desde tiempos inmemoriales, la fabada es el plato asturiano por excelencia. Los efectos de un buen platu fabes, no hace mucha falta recordarlos, solo decir que en algunos países de la OTAN, y más allá del Negrón, la fabada está considerada arma química de destrucción masiva.

  1. LA PARRILLADA DE MARISCO.

Del bravo mar cantábrico surge la tercera maravilla de nuestra suculenta lista. Bugres, centollos, almejas, cigalas… un derroche culinario que puede producir tanto placer en el paladar como daño en el bolsillo. Algunos creen que el marisco es afrodisiaco, y si están en lo cierto, una parrillada de marisco asturiano puede hacerte dejar a Nacho Vidal a la altura de Oliver y Benji.

  1. EL CACHOPO.

El plato de moda en Asturias, España y parte del universo conocido. Además de ser una fuente inagotable para los chistes por su descomunal tamaño, bromas aparte, el cachopo es una delicia gastronómica. Sobra decir que aquellos que osan compararlo con el San Jacobo merecen morir entre fuertes dolores y discos de Melendi. Entre sus efectos secundarios, siestas de 3 a 4 horas y una talla más en tu cintura.

  1. EL QUESO CABRALES.

En el interior de las cuevas de la montaña asturiana, se crea con paciencia uno de nuestros mayores manjares. Su exquisito sabor es inversamente proporcional a su fuerte olor a pies. Por ello, su principal efecto secundario es un aliento tan “intenso” que podría tumbar a Ernesto de Hanóver.

  1. EL ARROZ CON LECHE… ¡requemadín!

Cuenta la leyenda que un maestro pastelero francés, famoso en el mundo entero, probó el arroz con leche asturiano y quedó trastornado para siempre. El probe hombre, puso los ojos en blanco, y desde entonces sustituyó la Marsellesa por el “Astuguias patguia queguida”.

  1. BONUS TRACK.

Cualquier otra cosa que pidas, al puro azar, de la carta de un buen restaurante, sidrería o chigre asturiano. Efecto secundario: enamorarse locamente de Asturias y volver al paraíso.