Casi una semana después se terminó la pesadilla para PITITA OLTRA, una valenciana de 23 años que acudió al prau del Carmín… ¡¡¡con tacones!!! “Nosotros pensábamos que era una broma de eses de la tele”, dijeron unos gijoneses que también estaban en la mítica fiesta de La Pola y vieron penetrar a Pitita de esa guisa.

Pitita caminaba entre la gente confiada y muy orgullosa de sus zapatos de tacón de aguja cuando de repente notó como se hundía en el prau. Raudos y veloces dos mozos de Oviedo acudieron a ayudarla, pero justo en ese momento Pitita exclamó: “Que me traga el campo”. Los ovetenses pararon en seco y dejaron que se hundiera. “No me jodas, ¿¿campo?? ¡Prau, ho!”, declaró uno de ellos.

Pitita gritaba y pedía ayuda, pero nadie parecía hacerle caso. La gente estaba de fiesta y no iben a joder el día por alguien que no cumple las normas básicas de una fiesta prau. Normal. Solo una persona pareció atender su desesperado grito de socorro, la rumana que vende globos. A pesar de no entender el idioma se dirigió hacia Pitita, la escuchó pedir ayuda e hizo lo que cualquier ser humano hubiera hecho en su situación: colocarle dos BOB ESPONJA, una Dora la Exploradora y cobrarle 15 euros. “Yo no entender españolo”, se justificó la rumana.

Pasaban las horas y Pitita sufría: en la batalla de tortillas tragó más huevos que una actriz porno. Y ya entrada la tarde y bañada en sidra, mierda y verdín, Pitita desfalleció durante unos minutos, justo para despertar y ver que le habían colocado otros tres globos, uno de ellos un Pokemon. A cambio de otros 15 euros. “YO NO ENTENDER ESPAÑOLO”, volvió a justificarse la vendedora rumana.

Finalmente ya anocheciendo, un grupo de Laviana decidió convertirse en castellers para impresionar a unes moces. E iniciaron una especie de torre humana sobre Pitita. Un inciso, nunca intentéis esto con una moña de la virgen, como comprendieron los lavianeses, que empezaron a derribarse accidentalmente sobre Pitita. Y si durante la batalla de tortillas Pitita había comido huevos, ahora más.

La experiencia vivida por Pitita fue un auténtico infierno todo el tiempo que duró el Carmín, hasta que acabada la fiesta un paisano que la estaba usando de espantapájaros, cayó en la cuenta que aquello era una persona. “Pero muy fea”, recalcó. Entonces llamó de inmediato a los GEOS que llegaron a la zona y pronto se dieron cuenta de la gravedad.

“Año tras año, nos encontramos gente así. Pero este era un caso especial. Porque antes de nada había que despejar la zona de tortilles y castellers”.

Las labores de rescate comenzaron pasado el martes y no estuvieron exentas de peligro: fueron necesarias varias palas excavadoras y un grupo especial de prejubilados de la mina La Camocha expertos en estas lides. Los Geos mientras, disparaban a la rumana que no dejaba de colocarles globos. Los mineros prejubilados cantaban la de “La planta 14” de Victor Manuel y se encaraben con el capataz.

Finalmente ayer, Pitita fue rescatada y ya se recupera en su Valencia natal de las heridas físicas y psicológicas producidas por el incidente. Preguntada por lo vivido en el Carmín, Pitita se mostraba parca en palabras: “hijos de puta”, fue el único y enigmático mensaje que envió. Por cierto,  Natinska Romaneci volvió a su país de origen y ahora es dueña de una cadena de supermercados rumanos similares a LIDL. La compró con el dinero de todos los globos que vendió.