Emilio García Quirós, “Milín” para los amigos y familiares, se sigue sintiendo “un guaje” a pesar de sus ya cumplidas 40 primaveras. De hecho, mientras que él sigue “moviendo el esqueleto” los fines de semana, la mayoría de sus amigos ya están casados, con hijos, y solo se juntan para la cena anual de navidad.

El pasado domingo, “Milín” decidía darle una alegría a su madre y pasó a verla con un pequeño encargo. El “joven”, aprovechó la visita para devolver unos tuppers y llevar un montón de ropa sucia. Entre ella, unos vaqueros viejos que había rescatado de lo más profundo de su armario.

“Mama… ¿qué hay pa comer? Trájete los tuppers que tenía y algo de ropa pa lavar”.

Decía al entrar por la puerta, sin sospechar lo más mínimo de lo que estaba a punto de descubrir. Josefina, su santa madre, le daba dos sonoros besos en la puerta de la cocina, y acto seguido se ponía manos a la obra.

“¡¡Yes más gochu que tu padre!! ¡Esti niki tuyu güelse pola boca! Hay que da-y antes con jabón de lo bueno. ¿¡Pero esto qué ye!? ¡¡Por Dios fíu!! ¿¿¡¡Cuánto haz que no laves estos pantalones!!??”.

Exclamaba la mujer, muy sorprendida, al vaciar los bolsillos de unos Levi´s etiqueta naranja y encontrar una entrada, más consumición, de la discoteca gijonesa Tik.

“¡Meca! ¡Vaya ilusión mama! ¡Trae! Ahora sí que me siento joven! ¡Jajaja! Voy a manda-y una foto a los amigos”.

La entrada, según contaba después el propio “Milín” en su Facebook, correspondía a una fiesta “Cherry Coke” del verano de 1994. El protagonista, recuerda la fecha con nitidez ya que ese día “pillé cachu con Lucía la de la gogotera”, madre hoy de tres niños y esposa de uno de sus mejores amigos.