Las federaciones del Transporte en Asturias firmaron ayer un acuerdo con la compañía ALSA para la implantación en los vehículos de mueble-bares y el conocido sistema “Alcolocker”, un aparato en el que el conductor y pasajeros deberán soplar para comprobar sus niveles de alcoholemia.


Si el conductor se encuentra por encima de los límites prefijados, no podrá emprender la marcha y deberá permanecer estacionado en Villalpando. En el caso de los pasajeros, si sobrepasan el máximo permitido se les asigna plaza en los asientos traseros y viajan vigilados por un guardia civil.

Además, los sistemas “Alcolocker” registran los intentos de burlar el sistema como comer chicles de menta o “forrar” ingiriendo alimentos de digestión lenta como cachopos de cecina con queso de cabra.

Con ello, las centrales sindicales y ALSA se adelantan a lo que muy probablemente acabará siendo una obligación legal en toda Europa. En España, el Parlamento está tramitando una norma para la progresiva implantación de este sistema pero dentro de unos años. Según declaran los senadores: “en Asturias era algo necesario, hay viajes donde se ha llegado a escanciar sidra y bailar el Xiringüelu”.


Por otra parte, el acuerdo también regula la implantación de cámaras tipo “drive-cam” que, ante condiciones anómalas realizará grabaciones de imágenes interiores del autobús. El objetivo de esta medida es «preservar la necesaria seguridad de los viajes. La gente se ha venido arriba y en algunas ocasiones se han celebrado hasta combates de capoeira y con apuestas a través de BetAndWin”.

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