Asturias observa compungida el grado de excitación en el que está sumido el país. Y todo debido a ese amago de independencia que “Harry Potter” Puigdemont declaró esta semana. Porque aunque solo fueran 7 segundos, ya ye más del tiempo que tarda Rajoy en decir “Tegucigalpa”. Así que nuestro intrépido presidente recurrió a los asturianos para poner algo de cordura y conseguir un acuerdo. ¿Cómo? Muy fácil. Enviando a un hábil negociador con gran poder de seducción, facilidad de palabra y argumentos de peso que convenciera a Carles Puigdemont. Pero como no lu encontraron, mandaron a MANOLÍN EL GITANU.

La charla entre el presidente catalán y Manolín fue muy corta. De hecho Manolín solo dijo dos frases: “Ye muy sencillo. Vinieron mil millones de moros a conquistanos y entonces Pelayo con 4 piedres echolos y comenzó la reconquista. Escorriolos a todos a morrillazos hasta Marruecos y por eso ahora Asturias ye España y lo demás tierra conquistada, vosotros los catalanes también”. Carles Puigdemont comenzó entonces a llorar. ¡Ahora lo entendía todo! Tantos años manteniendo su sueño independentista y al fin comprendía que no podía ser, porque tien que pedinos permiso a los asturianos antes de mover un dedo. Pero es que tampoco quería ya, porque pertenecer a Asturies le supone folixa, sidra y cachopo. ¡Y encima él sin pagar 12,90 de peaje! Así que la historia acabó con Puigdemont cambiando su nombre a “Carlinos, el del fuet” y suspendiendo la independencia.

En cuanto a Manolín el gitano se juntó a cuatro de los mejores hombres que formaban un comando y fueron encarcelados por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, buscado todavía por el gobierno, Manolín sobrevive por los bares de medio Oviedo. Si tiene usted algún problema y le encuentra, tal vez pueda contratarle.