Roberto Sánchez, un guaje bobu de Madrid, se encontraba en Asturias pasando el fin de semana. Sus primos, naturales de Blimea, siempre le decían que lo de que en “la tierrina” llueve eran un invento del hombre del tiempo de Telecinco. Según ellos, el meteorólogo yera cazurru y faltosu y contaba eso para que los turistas quedaren en Valencia Don Juan comiendo CECINA.

Y realmente los blimeinos no se equivocaron del todo. Porque al bobu de Roberto Sánchez no le llovió mientras estuvo en Asturias. No. Le llovió, le granizó y fizo sol. TODO EN 5 MINUTOS. Justo lo que tardó en tomar un vermouth en el bar de Jamín. Jamín relata así los hechos: “el guaje pidiome un cinzano y unas olivas y justo cuando iba a solmena-y una hostia acercose a la ventana y empezó a bramar como una oveya”.

Y es que Roberto Sánchez nun había visto cosa igual en su vida. Orbayaben gotes del diámetro de les tetes de Falete. En dos segundos empezó a caer tanta nieve que Roberto no sabía si eso era Blimea o la comunión del Yeti. Y finalmente salieron unos rayinos de sol que a Roberto pusieronse-y los gueyos como los del replicante de Blade Runner: “He visto coses que vosotros no creeríais”. Y luego pidió otro CINZANO. Y media de callos.

Roberto acabó en el psiquiátrico. Por esto y por mongol. Pero no sin antes consultar a meteorólogos, futurólogos, el primo de Minerva Piquero y un cabreru de Sama. Buscaba la repuesta que explicara lo que había vivido. Y la halló. llegó a la conclusión de que… esto ye Asturies. Y que aquí el tiempo es como los políticos. Hace lo que le sale del pijo. En Asturies el tiempo ye un personaje de JUEGO DE TRONOS. Puede parecer todo muy guapo… y de repente acabose. Sin previu aviso ponse a llover tan fuerte que tienes que comprar maderos en el Leroy Merlin y construir un arca. Ojo, hay guajes naciendo con branquies en Navia. No ye casual.

Así que relájate lo que queda de invierno. Porque esti puede ser esi momento tan asturianu en el que se tira 100 días seguidos sin parar de llover. Pero tranquilu, justo coincidirá con la primera FIESTA PRAU. Puxa.

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