XURDE GAVILÁN tenía medio centenar de pufos a la espalda y había entrado en Villabona 30 veces. Estaba enganchado al quesu cabrales y era gandalla pura. Pegaba a la güela con un calcetín sudao, incluso bebía la sidra sin escanciar. Entonces apareció su madre y le dio una buena HOSTIA a tiempo.

Al principio, Xurde se creyó incapaz de cambiar. “Fíjate como estaba, que prefería una MCPOLLO al cachopo”. Quién le iba a decir que aquella hostia daría un vuelco a su existencia. Ahora, cinco años más tarde, Xurde es un refutado miembro de MÉDICOS SIN FRONTERAS.  “Y bajo siempre la tapa del wáter”, añade orgulloso.

Su historia arranca en Llanes. Su madre era de Cangas, su padre murciano. Le quitaban el bocadillo en el colegio y a los 10 años quedó traumatizado cuando su progenitor le confesó que era runner, hipster y del Celta. A partir de aquella revelación, las cosas se torcieron. Xurde empezó a hacer novillos, esnifar fabada y a juntarse con prejubilados.

Comenzaron también los robos en hórreos y fotomatones, pero el detonante fue cuando lo seleccionaron para tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa. Ahí la madre no pudo más. “Que robara son cosas de chiquillo, ¿¿pero tronista??” Entonces se dirigió a Xurde, y con lagrimas en los ojos, desconsolada y sollozando, le dijo: “TE ABRASO”. Se desconoce el tipo de hostia, incluso observadores internacionales discrepan si fue a mano abierta o con onda expansiva. PERO SURGIÓ EFECTO.

A partir de ese día Xurde decidió dejar Mujeres y Hombres y Viceversa y durante un mes leyó. “Ahora me siento mejor. Cuando aprenda a escribir ya va a ser la leche.” Su vida ha cambiado. Ya no pega a su güela con un calcetin sudao. Ahora lo lava. Y todo por su madre. Y por una buena hostia a tiempo. Nunca subestimes una buena hostia.