El partido presidido por Santiago Abascal, espoleado por el descontento del electorado más tradicional de la derecha, acaba de irrumpir como un tsunami en el escenario político nacional. Los sorprendentes resultados de VOX en las recientes elecciones andaluzas, están provocando una ola de reacciones en el resto de España. La última, y en forma de vandalismo, se acaba de producir en tierras asturianas.

La mañana de hoy, martes 4 de diciembre, la estatua del Rey Pelayo situada junto a la Basílica de Covadonga, amanecía ultrajada con varias pintadas y una careta del presidente de la emergente fuerza política, Santiago Abascal.

En la base de la estatua, junto al nombre del Rey asturiano, se podía leer la palabra “REGRESA”, y varias imágenes con el logotipo de VOX.

Además, según nos contaba el abad de Santo Sitio, los vándalos provocaron también numerosos daños en el parque nacional donde se encuentra ubicado el monumento.

“Estaban bien organizados, no se crea. Mientras que un grupo de 4 o 5 dejaban así la estatua de Pelayo, otros dos aparecieron con una excavadora y un camión enorme… ¡Y se pusieron a arrancar piedras de la montaña! Después, cuando el camión estaba bien cargado, marcharon todos tan contentos. Yo no sé qué iban a hacer con tantas piedras… pero decían no sé qué de mayo y las generales”.

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