El pasado martes, 6 de febrero, SpaceX daba un paso de gigante en la carrera espacial. La compañía estadounidense lograba poner en órbita su Falcon Heavy, el cohete más grande y potente de la historia. Y la nave, albergaba en su interior una sorpresa: un Tesla Roadster rojo, adaptado a las condiciones de gravedad cero y equipado con la última tecnología en navegación espacial: la pegatina de la Santina.

Además, la guantera del vehículo escondía una docena de casadiellas, el maletero dos cajas de sidra, y la radio, estaba equipada con la discografía completa de Victor Manuel.

“¡Con fabes y sidrina nun fai falta gasolina!”.

Exclamaba por radio, tras el éxito del lanzamiento, un exultante Elon Musk. La frase del CEO de Tesla y SpaceX, es más que un simple dicho asturiano: es una clara y firme apuesta por la innovación y el vehículo eléctrico.

Pero lo que hace dos días era una fiesta para toda la comunidad científica, hoy se convertía en miedo y decepción. Cuando las cámaras a bordo del Tesla, captaban el momento en que perdía, en el espacio exterior, su pegatina de la Virgen de Covadonga.

“¡¡Me cagon mi máquina!! ¡¡Aborta la misión, Faustino!! ¡Manda bajar esa chatarra!… ¡¡que así no podemos ir a ningún lao!!”.

Gritaba Elon Musk, fuera de sí, mientras lamentaba su mala suerte. Horas después, ya más calmado, nos contaba de una forma más diplomática el incidente.

“A ver… tener la última tecnología y los meyores ingenieros tan muy guapo. Pero chico, yo sin la Santina no me fío. “Yo conduzco, ella me guía”. ¡Eso! ¡Eso sí que-y da tranquilidá a uno”.

Instantes después, aprovechabamos para preguntarle a Musk si este fracaso afectaría a sus próximos proyectos. ¿Lanzará un nuevo Tesla al espacio?

“¡No pasa nada, ho! La semana que vien lanzamos otru. Total… como allí arriba no hay radares ni peajes, sal barato, ¡¿oyisti!?… ¡¡será por perres!!”.

0 / 5 (0 votos)

Artículos Relacionados