Diciembre, Asturias, Pajares. Son 3 variables muy a tener en cuenta pero que Alberto Real, vecino del madrileño barrio de Malasaña, no respetó. Alberto es runner, hípster, vegano y practica Skate Board. Recibe también una paga del Estado. Y cuando apareció el mirador de Pajares con una camiseta de Mistral de manga corta y bermudas, los lugareños le intentaron disuadir de su error de manera educada: “¿Yes mongol? ¡Fae un cutu que escarabaya el pelleyu, guaje!”


Alberto no entendía nada aunque un bigote de nieve empezaba a cubrirle el labio debajo de la nariz. Y los lugareños volvieron a insistirle: “¡Que fae un cutu que escarabaya el pelleyu, ho!”. Todo aviso fue en vano. A la mañana siguiente, al ver que no había llegado a dormir, el padre salió a buscar a Alberto. Y vio el pico de unas bermudas asomando en el camino. Habían pasado cerca de 12 horas desde su desaparición. Estaba nevando y la temperatura era de -4ºC. Alberto parecía el primo del yeti y no tenía sangre sino horchata de chufa. La primera impresión de su padre es que su hijo estaba muerto. Y la segunda también. “Estaba muerto, para que vamos a decir otra cosa”, recalcó el padre.

Los paramédicos del HUCA que llegaron al lugar tampoco encontraron signos vitales y detectaron que su temperatura corporal estaba por debajo de los 20ºC. No tenía pies, directamente eran “frigodedos”. Se le aplicó suero intravenoso pero como no funcionaba le enchufaron sidra y caldo de pita pese a que no tenía pulso. Alberto pareció reaccionar pero no era suficiente.

Fue entonces cuando aconteció el milagro. Su madre, recién llegada desde Madrid y nacida en Mieres, vio a su hijo tambalearse en la camilla cual Benzema un sábado noche y le gritó: “¿¿¿AYUDOTE YO???” El chaval pegó un salto que su corazón comenzó a latir por sí solo. Sus signos vitales se restablecieron, aunque estuvo 15 días en coma. Pero para despistar a la madre.


Dos semanas después, despertó y los médicos se sorprendieron al comprobar que su cerebro estaba ileso. Bueno, ileso… como antes de la congelación, vamos. Las horas congelado solo le habían costado los pies, las manos y la cabeza, que fueron amputados por gangrena. No podrá practicar deporte aunque no se descarta que vaya a correr este año en McLaren. Pero lo que sí ha hecho Alberto nada más salir del HUCA es comprar un diccionario de expresiones asturianas…

…Y la próxima vez que escuche: “Fae un cutu que escarabaya el pelleyu” piensa meterle picu a una estufa.

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