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El desagradable suceso ocurría en la noche de ayer, 8 de febrero, en la Foz de Morcín. Cuando Josep Bosch Capdevila, vegano y natural de Gerona, se había desplazado hasta la localidad asturiana para probar su plato más típico: el pote de nabos.

Josep, entraba sobre las 22:15 h en Casa Jacinta, y nada más sentarse en su mesa, algo llamaba poderosamente la atención: en el establecimiento solo había mujeres. Además, las numerosas clientas parecían un poco nerviosas. Bebían, gritaban, reían y cantaban ocasionalmente en voz alta, mientras pedían música al encargado del local.

Tras algunos minutos esperando en su mesa, Josep, hambriento pero muy educado, se dirigía a una de las clientas que no le quitaba el ojo de encima.

– Disculpe señorita, ¿es aquí donde hacen lo de los nabos?

– Dímelo tú bollu… venga venga… ¡quítatelo todo coño!

– ¡¿Pero qué dice?! ¿Oiga por favor, que yo a usted no la conozco de nada.

– ¡Hay que jodese Purina! Mira el boy de esti añu… ¡Míralu cómo se mete en el papel! ¡jajaja!

– ¡Cómo que boy! ¡Que yo no soy boy! ¡¡soy vegano!!

-¿¡Vegano!? ¿¡¡Pues sácala con la mano!!?

Instantes después, según testificaba el propio vegano en el cuartel de la guardia civil, no menos de una docena de mujeres comenzaban a zarandearle mientras trataban de arrebatarle la ropa. Fueron momentos de mucha tension en los que el joven catalán, dada la fogosidad de las vecinas, llegaba a temer por su vida. Afortunadamente, al termino de la trifulca, no había que lamentar lesiones graves. Un chupetón en el cuello, un moratón en la nalga izquierda, un billete de 20€ en el recto, y unos pantalones rotos, sumaban todos los daños producidos. Es más, lo que pudo ser una desgracia tenía incluso un inesperado final feliz. Ya que hoy el joven Josep, no solo se encuentra a salvo, sino felizmente prometido con la mujer que comenzaba la disputa.

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