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La historia sucedió así: Había acudido con sus amigos a la fiesta del Xiringüelu pero, sin saber muy bien cómo, acabó a 86 kilómetros de allí, en Tapia de Casariego, sin dinero ni móvil. La Guardia Civil encontró perdido a este joven de madrugada diciendo desconocer el número de teléfono de su casa o de sus padres. Finalmente, con los datos que pudo aportar, los agentes terminaron localizando a la madre del chico.

No es la primera vez que suceden hechos de esta índole en una fiesta asturiana. Lo que llama la atención es que a la primera de cambio, el individuo aceptara regresar a su casa sin oponer resistencia o cantar “La planta 14”, de Víctor Manuel. Esto hizo sospechar a la Benémerita, que dudó desde el primer momento que fuera ASTURIANU, como él se empeñaba en afirmar insistentemente: “Su comportamiento era extraño, el año pasado tuvimos un casu similar de uno de Mieres y no atendía a razones. Hubo que disparai y el cabrón esquivaba les bales bailando el pericote. Si, puede hacese. Ye un superpoder que adquieres cuando bebes más de 57 botelles de sidra en 43 hores. Ta estudiao, ye uno de los teoremas de Einstein”.

Por eso, la Guardia Civil, al ver que Bernardino Sánchez aceptaba introducirse en el coche policial sin rechistar y disculpándose, activó el protocolo P.A.F.F (Peligro, Alerta de Foriatos Faltosos) y en cero coma le solmenaron un collejón a mano abierta equivalente a un terremoto 7.4 en la escala Ritcher. Luego dispararon hasta vaciar el cargador y finalmente de manera educada y pacífica le pidieron el D.N.I.

“Ahí lo comprendimos todo. El chaval había nacido en VALENCIA DON JUAN y allí no tan preparaos para una auténtica folixa astur. Ellos controlen de cecina, piscines, pero de fiestes de esti tipo tovía les cuesta…”. Dicho y hecho. Bernardino, viéndose acorralado, reconoció que le gusta ASTURIAS, la “sidriña” y que “Que bien se come aquí”. Incluso tien un primu en Laviana. Pero él, asturiano, lo que se dice asturiano, nun ye. Y ese error fatal le llevó a casi perder la vida en una folixa astur.

Y es que, “Bernardinete”… ¡¡si no sabes torear, pa que te metes!!

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