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Las páginas web en las que se dan opiniones sobre todo tipo de establecimientos de hostelería han hecho que muchos usuarios acudan ahí a buscar información de los locales que van a visitar en sus próximas vacaciones. Por ejemplo, si es un local con comida para celiacos, si disponen de menú o directamente hay que pedir la carta.

Pero además de eso, no está de más informarse por los productos autóctonos del lugar que se visita. Eso resolvería muchos incidentes como el que se produjo ayer en un conocido restaurante de OVIEDO. Y es que una PAREJA VENIDA DESDE VALENCIA entró al local esperando culminar una jornada gastronómica inolvidable… aunque el destino quiso que sucediera todo lo contrario.

“Tenía intención de ir a cenar a este sitio pues sus críticas me parecían muy buenas”, comentaba Carmen, la mujer valenciana. “La verdad es que todo estuvo muy rico, aunque el cachopo nos los tuvieron que meter en tuppers porque dejamos más de la mitad. El problema fue cuando pedimos de postre PASTEL DE CABRACHO. Era el plato estrella del lugar según señalaban todos, así que no lo dudamos… pedimos uno para cada uno”.

“A primera vista parecía un pudding de zanahoria o tarta de naranja, pero nada más posarlo en la mesa ya nos dio mala espina el olor a pescado que desprendía”. Dicho y hecho, el primer bocado y aquel dulce estaba claramente en mal estado, porque sabía como a merluza. Pero aquí no acabó todo. El caradura del camarero nos preguntó si queríamos mayonesa o salsa rosa para acompañarlo. Estaba claro que quería tomarnos el pelo. Cuándo le explicamos que el pastel ese sabía a pescado y que queríamos devolverlo se echó a reír y gritó: “¡TAIS COMO BURROS!”.

La valenciana Carmen quería dejar algo claro: “La verdad que nos ha encantado Asturias, excepto que llueve todos los días. Y se come muy bien, por eso no entendemos lo del dulce de cabracho en mal estado. La próxima vez pediremos un helado para no arriesgar”.

Este es un ejemplo de lo que critican muchos hosteleros. Y es que con frecuencia los clientes de determinados locales dejan opiniones sin tan siquiera haberse informado y sin ser conscientes del daño que eso puede causar al negocio. Tal vez en la próxima ocasión esta pareja valenciana se informará antes de que, el pastel de cabracho que pidieron, no sabía dulce no porque estuviera en mal estado. No sabía dulce porque no es dulce, ni siquiera es un postre.

Se trata de un paté que se elabora a partir de pescado, cóncretamente del “TIÑOSU”.

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