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A la segunda fue la vencida. El pasado miércoles 1 de junio, Gonzalo Piñera Fidalgo, marcaba un hito para la ciencia asturiana, convirtiéndose en el primer hombre en escanciar un culín de sidra desde la estratosfera.

La misión, conocida como “Escanciador Stratos”, estaba patrocinada por una marca de Sidra Energética Achampanada, y afrontaba su segundo y último intento.

Gonzalo Piñera, “Falín Baumgartner” para los amigos, se había entrenado durante meses. Escanciaba una caja diaria desde la torre de la iglesia de San Martín, en su Sotrondio natal. Pero como él mismo nos contaba, las condiciones en la estratosfera no serían iguales:

“Home, allí arriba, quieras que no, la gravedá ye distinta. Pero pa grave, ¡lo del cura del pueblu! Cuando entrenaba, sujetábame él el vasu, y la mitá les veces, pillábalu con la bocona abierta, ¡bebiendo lo que yo escanciaba!”

Falín bromeaba contándonos esta anecdota de su entrenamiento. Pero lo cierto es que hubo mucha tensión durante el desarrollo de la misión. Principlamente, debido al primer intento abortado.

En aquella ocasión, un error de cálculo de los ingenieros, hizo que no se llegara siquiera a intentar el escanciado. La cápsula espacial, la llamada “Espicha Oddity”, solo llevaba una caja de sidra, y para cuando llegó a altura prevista, Falín ya se había bebido las 12 botellas.

“Ye que se me hizo muy largo fíos. Además, era una pena que se perdiera aquello. ¿No dicen que la sidra estropease al pasar el Negrón? ¡Pues imaginaivos a 39.000 metros de altura!”

Pero Falín y su equipo, lejos de desanimarse, redoblaron esfuerzos y botellas. Y solo dos días después, volvieron a intentarlo.

Las condiciones meteorológicas eran perfectas, Vicente Diaz sonaba en la radio de la “Espicha Oddity”, que había alcanzado la altura en tiempo récord… pero de pronto, un nudo se produjo en la garganta de todos. Falín lanzaba un mensaje que nunca podremos olvidar:

“Sotrondio… ¡tenemos un problema!”

“Había olvidao el sacacorchos en la guantera del coche. Pero al final, no pasó nada, abrí la botella con un llaveru de la Caja Rural que llevaba en bolsu”.

Superado el susto final, solo un instante separaba a Falín de entrar en la historia. El corazón de toda Asturias estaba en un puño y TODOS pudimos disfrutar del glorioso momento. El asturiano salió de la cápsula, levantó con orgullo su botella, y elegantemente, dejó caer su culete sobre un vaso en la superficie terrestre. Instantes después, ya en tierra firme, confesaba con esta frase su satisfacción:

“Un culín pequeñu pa un paisanu, un gran pasu pa Asturies”.

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